El mundo se desmoronaba poco a poco al comprobar día tras día que mi maravilloso hijo se escurría de entre mis manos, se escapaba sigilosamente abandonando todo lo que había aprendido hasta ese momento. Había sido atrapado por un inesperado alud de tinieblas llamado autismo.

Y se hizo la luz

Bienvenidos a este blog. Espacio dedicado a la discapacidad en general, pero mas concretamente a los trastornos del espectro autista (TEA ). En él, trato de reflejar mi experiencia como profesional de la educación y madre de una persona con autismo.



28/11/09

UN REGALO EN NUESTRAS VIDAS


Yo conocí la verdadera felicidad hace ya más de veintidós años, cuando mi hijo Juan Luis llegó a nuestras vidas, fue en junio del año 87. Nació muy hermoso, casi 4 kilos, parecía fuerte y con unas enormes ganas de enterarse de todo lo que pasaba a su alrededor. A las pocas horas de nacer ya se apoyaba en sus brazos y levantaba la cabeza como si quisiera conectar con el mundo. Era precioso, tenía el pelo abundante y de color oscuro y la cara mas bonita que yo había podido imaginar nunca.

Me sentía afortunada, creía ser la mujer más feliz del mundo pues mi hijo era simplemente perfecto; sin lugar a dudas era un regalo de Dios. Durante los primeros días tenía la sensación de estar flotando, como si todo fuese un sueño, un bonito sueño, un sueño ideal del que nunca deseas despertar. Mi marido y yo nos entregamos en cuerpo y alma a este niño, lo habíamos estado esperando pacientemente y estábamos preparados para ello.

Los primeros meses pasaron rápidamente, él comía bien y aunque dormía regular, iba ganando peso y cada día estaba más guapo. Pasábamos ratos increíbles, aprendía todo lo que le enseñaba. Entre tanto nuestras visitas al pediatra eran frecuentes, no por nada especial, sino porque cogía muchas infecciones de garganta, por otra parte, nada fuera de lo común.

Su desarrollo durante el primer año de vida siguió las pautas normales, comenzó a andar a los 11 meses y a utilizar las primeras palabras y palabra/frase en torno al año, evolucionando posteriormente hacia frases cortas. Se sabía muchas canciones y le gustaba interactuar y jugar con nosotros, yo me había empleado intensamente en enseñarle todo el repertorio de juegos, gracias y canciones que sabía. Era la plena felicidad, no sólo nos tenía fascinados a nosotros sino a todo el que lo conocía.

7 comentarios:

Bettina dijo...

Hola Jana, recién conozco tu blog y no tuve tiempo para leer demasiado, pero de a poco me iré interiorizando un poco. Me encantó, te felicito!!! Besos grande y me emocionó tanto amor!

Jana dijo...

Gracias Bettina por acercarte a mi blog y seguirme. Para los que estamos metidos en el mismo barco compartir nos hace bien a todos. Un abrazo.

caro dijo...

hola jana que lindo todo lo que contas de cuando nacio tu hijo, pero tuvo que aparecer el autismo que aunque nos enseña mucho....nos bloquea sueños,muchos besossssssssssssss

Mamadecys dijo...

Qué distinto a cómo lo vivimos nosotros... Constantino, es como si hubiera nacido con el autismo. Y aún así, me identifico con la felicidad. Mi marido dice q si él hubiera sabido lo q se sentía ser padre, hubiera tenido su primer hijo mucho antes, y eso q tenía 18, jeje.
Un beso grande y te felicito y te agredezco lo q nos vas enseñando.
Marina

Jana dijo...

Efectivamente Caro, apareció el autismo y se encargó de truncar todas las expectativas que teníamos, pero no así nuestra fascinación y amor por él, que día a día ha seguido creciendo. Besos.

Jana dijo...

Qué bueno, Marina! Me alegro que tu marido sienta de esa manera la paternidad. Es muy importante que la pareja se sienta unida y "hablando el mismo idioma" frente al autismo, el camino es duro y hacerlo acompañado lo hace mas llevadero. Besos.

Marucha dijo...

Pues aquí estoy,aprendiendo de ti.

recibe un abrazo y mi admiración.